martes, 29 de octubre de 2019

Confieso que he pintado



De papel y de tinta
concebida,
nací después a lápiz,
diminuta,
para vivir mi niñez 
en un boceto.

Borrón y cuenta nueva:
fui creciendo,
me cansé de hacer barro y
plastilina
para abrazar la aguada
adolescente.

Pasión de juventud fue
la pintura,
qué intensos los colores,
qué oleosos;
mas con la trementina
no hubo feeling.

Y es el acrílico el que
me fecunda:
formé pareja estable
con sus ritmos;
pero llegó el grabado
y yo fui débil.

Hoy vivo en amor libre,
más maduro:
de color y de trazo,
cada día;
de papel y de tinta,
nuevamente.



martes, 15 de octubre de 2019

El sueño irreversible


Descansas segmentada
en dos partes iguales:
mentiste desde ambas;
oscureciste al aire
castrando las palabras
rotas ya de antemano
al pronunciarlas tanto;
caducó tu esqueleto
infestado de ratas
al ritmo de los himnos.

¿Cómo es que te nos mueres
arrasada, vacía,
desde dentro, sin nada?
ándales tú sus pasos,
vuelve de donde sea;
en idioma de Shakespeare
rest in peace y hasta otra.





Díptico inicial (acrílico sobre lienzo; 15x15cm). 
Abajo: otra versión. Ilustración digital monocroma estampada usando la técnica de la fotolitografía. Detalles.


 






domingo, 19 de mayo de 2019

Rotí de artista






*

Ingredientes para 4 personas:

fiambre de pierna (cuatro piezas hermosas);
una pizca de sal;
pimienta negra molida;
dos cabezas de ajos;
una botella de vino blanco seco;
un ramillete de perejil fresco;
una calabaza violín;
una nuez de mantequilla;
una botella de chianti

Empezaremos despiezando los jamones con cuidado para luego meterlos en un recipiente grande(la bañera podría servir). Ahí los marinaremos un par de horas con el vino, las especias y los ajos. Pasado este tiempo, cortaremos todo con una sierra en pedazos más pequeños para que quepan en las bandejas del horno. Los hornearemos una hora por cada kilo de carne a 200 grados y con la función ventilador activada. Serviremos el asado acompañado de puré de calabaza violín mezclado con una nuez de mantequilla y salpimentado. Para terminar, abriremos la puerta a los agentes y les invitaremos a un buen chianti.





*Dos piezas de 25x19,5cm cada una. Acrílico y lápiz sobre tabla.

lunes, 1 de abril de 2019

Perdonen que no me levante






Perdonen que no me levante

Ando patas arriba en danza invertebrada
invirtiendo la vida en conseguir erguirme:
mas mi espalda no acaba de abandonar el suelo,
ni puedo con el peso de mi vientre larvario.

Así que permanezco, en movimiento insecto,
hasta dejar vacía mi cueva exoesqueleto,
testimonial vestigio para los visitantes
de una ausencia repleta de pasado cercano.



jueves, 26 de abril de 2018

Vacíos




Desequilibrios

Ya nos queda caer;
seguir cayendo,
precipitarnos,
irremediablemente,
de este saco roto
de moral gastada
y que nunca termina
de llenarse.

Caer es el camino
y la caída
tal vez nos arroje
a algún vacío
donde poder romper
un saco nuevo,
donde estrenar por fin
una vergüenza.



jueves, 5 de abril de 2018

Brunch



Brunch

¿De veras piensa usted comer del arte?
Le sugiero empezar por los magentas;
saborear despacio sus matices
de primario espesor bajo la lengua.

Los puede acompañar perfectamente
de densos verdes pálidos de cromo
cuyo gris corazón brinda perfecto
maridaje con todo lo ilusorio.

Están de temporada los naranjas:
no puede usted olvidarse de probarlos
junto a un buen rojo óxido de hierro
y un amarillo Nápoles cargado.

Mézclelo todo bien con su discurso,
si dispone de alguno en la despensa
y si no, no se apure, no hace falta;
sus comensales le otorgarán sentido.

No se olvide del negro más profundo,
que le va a acompañar toda la vida;
no escatime con él en cantidades
y engulla sin pensar en la etiqueta.




miércoles, 17 de enero de 2018

Septiembre





Comenzaba septiembre: íbamos él y yo vistiendo esa ceguera propia del chaval que cruza en rojo con los auriculares puestos (una ceguera sorda, podríamos decir). Y además nos quedaba bien el modelito, tan cómodo y casual. El noveno mes se hacía el loco y evitaba así caer en la cuenta de tanto coñazo de vuelta al cole, horarios nuevos o proyectos por empezar. Yo procuraba copiarle y no pensar en nada demasiado. Me limitaba a pintar, como he hecho siempre; en el estudio amontonaba pequeñas piezas grises que -de cuerpo presente- parecían presagiar la parálisis. Figuras incómodamente suspendidas en el aire, desnudos durmiendo un sueño quizás irreversible, en definitiva un montón de pequeños personajes fue naciendo en septiembre. A esa remesa pertenece el minúsculo díptico de las fotografías. 
Pero octubre no fue tan amable conmigo. No sé cómo lo hizo, pero el muy desgraciado dispuso que mis pinturas se cerrasen ofuscadas: –de eso nada, signorina, oggi non lavoriamo –me espetó insolente un buen día el amarillo de Nápoles, en comandita con su colega el rojo veneciano. Apenas sin tiempo para reaccionar a lo susceptibles que andaban los italianos, el gris medio me calzaba una cobra y caía al suelo. ¡El gris medio! ¡Con lo que lo uso! Pero nada, era inútil: en menos de cinco minutos todos los demás colores ya me habían dado la espalda. Ah, qué ingratos. Qué cobardes. Yo que contaba con ellos para una exposición en febrero, y ahora no podrá ser...
Y así están las cosas, amigos. Bien avanzado enero resulta que todavía no nos hablamos. Se ve que las dos partes somos demasiado orgullosas. Pero en fin, alguien tendrá que dar el primer paso y sospecho que acabaré siendo yo. De momento, me observa regañona una paleta seca, polvorienta, intacta.