domingo, 19 de mayo de 2019

Rotí de artista






*

Ingredientes para 4 personas:

fiambre de pierna (cuatro piezas hermosas);
una pizca de sal;
pimienta negra molida;
dos cabezas de ajos;
una botella de vino blanco seco;
un ramillete de perejil fresco;
una calabaza violín;
una nuez de mantequilla;
una botella de chianti

Empezaremos despiezando los jamones con cuidado para luego meterlos en un recipiente grande(la bañera podría servir). Ahí los marinaremos un par de horas con el vino, las especias y los ajos. Pasado este tiempo, cortaremos todo con una sierra en pedazos más pequeños para que quepan en las bandejas del horno. Los hornearemos una hora por cada kilo de carne a 200 grados y con la función ventilador activada. Serviremos el asado acompañado de puré de calabaza violín mezclado con una nuez de mantequilla y salpimentado. Para terminar, abriremos la puerta a los agentes y les invitaremos a un buen chianti.





*Dos piezas de 25x19,5cm cada una. Acrílico y lápiz sobre tabla.

lunes, 1 de abril de 2019

Perdonen que no me levante






Perdonen que no me levante

Ando patas arriba en danza invertebrada
invirtiendo la vida en conseguir erguirme:
mas mi espalda no acaba de abandonar el suelo,
ni puedo con el peso de mi vientre larvario.

Así que permanezco, en movimiento insecto,
hasta dejar vacía mi cueva exoesqueleto,
testimonial vestigio para los visitantes
de una ausencia repleta de pasado cercano.



jueves, 26 de abril de 2018

Vacíos




Desequilibrios

Ya nos queda caer;
seguir cayendo,
precipitarnos,
irremediablemente,
de este saco roto
de moral gastada
y que nunca termina
de llenarse.

Caer es el camino
y la caída
tal vez nos arroje
a algún vacío
donde poder romper
un saco nuevo,
donde estrenar por fin
una vergüenza.



jueves, 5 de abril de 2018

Brunch



Brunch

¿De veras piensa usted comer del arte?
Le sugiero empezar por los magentas;
saborear despacio sus matices
de primario espesor bajo la lengua.

Los puede acompañar perfectamente
de densos verdes pálidos de cromo
cuyo gris corazón brinda perfecto
maridaje con todo lo ilusorio.

Están de temporada los naranjas:
no puede usted olvidarse de probarlos
junto a un buen rojo óxido de hierro
y un amarillo Nápoles cargado.

Mézclelo todo bien con su discurso,
si dispone de alguno en la despensa
y si no, no se apure, no hace falta;
sus comensales le otorgarán sentido.

No se olvide del negro más profundo,
que le va a acompañar toda la vida;
no escatime con él en cantidades
y engulla sin pensar en la etiqueta.




miércoles, 17 de enero de 2018

Septiembre





Comenzaba septiembre: íbamos él y yo vistiendo esa ceguera propia del chaval que cruza en rojo con los auriculares puestos (una ceguera sorda, podríamos decir). Y además nos quedaba bien el modelito, tan cómodo y casual. El noveno mes se hacía el loco y evitaba así caer en la cuenta de tanto coñazo de vuelta al cole, horarios nuevos o proyectos por empezar. Yo procuraba copiarle y no pensar en nada demasiado. Me limitaba a pintar, como he hecho siempre; en el estudio amontonaba pequeñas piezas grises que -de cuerpo presente- parecían presagiar la parálisis. Figuras incómodamente suspendidas en el aire, desnudos durmiendo un sueño quizás irreversible, en definitiva un montón de pequeños personajes fue naciendo en septiembre. A esa remesa pertenece el minúsculo díptico de las fotografías. 
Pero octubre no fue tan amable conmigo. No sé cómo lo hizo, pero el muy desgraciado dispuso que mis pinturas se cerrasen ofuscadas: –de eso nada, signorina, oggi non lavoriamo –me espetó insolente un buen día el amarillo de Nápoles, en comandita con su colega el rojo veneciano. Apenas sin tiempo para reaccionar a lo susceptibles que andaban los italianos, el gris medio me calzaba una cobra y caía al suelo. ¡El gris medio! ¡Con lo que lo uso! Pero nada, era inútil: en menos de cinco minutos todos los demás colores ya me habían dado la espalda. Ah, qué ingratos. Qué cobardes. Yo que contaba con ellos para una exposición en febrero, y ahora no podrá ser...
Y así están las cosas, amigos. Bien avanzado enero resulta que todavía no nos hablamos. Se ve que las dos partes somos demasiado orgullosas. Pero en fin, alguien tendrá que dar el primer paso y sospecho que acabaré siendo yo. De momento, me observa regañona una paleta seca, polvorienta, intacta.




viernes, 15 de septiembre de 2017

"Rendición y entrega" revisitada (y algunas líneas).




Desencanto esnob

No ansío tomar parte en esta parte
del mundo que te pisa si asomas la cabeza,
que sonríe más blanco pero siente más negro,
que clica corazones y te niega el saludo,
que tiene la razón hasta cuando la pierde
por completo.

No quiero formar parte de la parte
del propio pensamiento si con ello alimento
toda clase de buitres que aletean mentiras
que rápido propagan más mentiras mayores
hasta que solo queda un poso amargo oscuro
de silencio.

Y-vayamos por partes- hoy tampoco
me apetece ser parte de aquella farsa inflada
que encumbra analfabeta escribidores baldíos,
y les aplaude infames faltas de ortografía
para que luego ellos hagan sonora caja
de caudales.

Que ando cansada hacia ninguna parte,
temiendo delatar emperadores en cueros,
porque la desnudez gusta cuando es ajena,
cuando son los demás los que ventilan sus partes,
libres de la vergüenza persistente de verse
observados.

Aunque en el fondo continúe de parte
de la parte estadística que inmóvil no sabe
cómo cambiar las partes implicadas en esto,
cómo seguir bebiendo de una ceguera densa,
que prefiere sentarse hasta que el ruido calle
por sí solo.

Es ésta la estrategia de una parte:
contenerse la náusea todo lo que se pueda,
que la rabia no estalle, que la pena no venza;
no salir en la foto, no pronunciar palabra,
poder no pensar más y ser deriva en parte;
solo en parte.


miércoles, 26 de julio de 2017

Una oreja (otra vez)


 Estudio rápido de una oreja (acrílico sobre cartón; 15x10cm)


Otra revolución como cualquiera

Las revoluciones no suelen ser bonitas:
a veces las maquillan en los libros de Historia;
se les quita la mugre que han dejado los años,
se les seca el sudor con toallitas húmedas.
Fueron feas a ratos estas revoluciones
pero han permanecido como tales.

Las revoluciones no suelen ser amables
cuando los ideales ya no sirven de mucho,
cuando estalla la rabia contenida por siglos,
cuando con buenas formas se va a ninguna parte.
No parecen amables detrás de sus pancartas
aquellos a quien hoy nadie cuestiona.

Pero esta revolución que tú haces cada día
me la enseñan sin gafas para que no la vea,
me la sacan en chistes con disfraz de enfermera,
me la quieren quebrar en los partidos de fútbol;
en el bar, los anuncios, en los grupos de whatsapp…
en el salón de casa de tus padres.

Y sin embargo sigues erguida sin cansarte,
luchando de a poquitos, abriéndonos los ojos,
haciendo que los sordos escuchen voces mudas;
entrando sin permiso, saliendo mal parada
de lamentables muros de las lamentaciones
sepultureros de revoluciones.

Jamás tendré el coraje de un revolucionario;
yo, que leo el prospecto de los medicamentos,
que me voy despertando de este letargo fósil;
 y es que en este momento no se me ocurre nada
que a todas luces sea más justo y más propicio
que la Revolución: aquí, contigo.